Francisco Salzillo (Murcia, 1707-1783) es una de las grandes figuras de la escultura española del siglo XVIII. La calidad y variedad de su obra abarca todo tipo de géneros, desde relieves hasta imágenes de altar y oratorio o pasos procesionales.
Durante más de medio siglo el escultor murciano dominó el mercado artístico local, con un estilo propio y ecléctico en el que confluyen influencias francesas e italianas, el academicismo propio de la corte madrileña y los últimos coletazos del barroco hispánico.
Esta mezcla única no se puede entender sin prestar atención a sus orígenes y a su trabajo creativo. Hijo de un competente escultor napolitano afincado en Murcia y heredero de las experiencias de maestros anteriores como Dupar o Bussy, Salzillo exhibirá a lo largo de su trayectoria una gran creatividad. Por otro lado, esta exposición sirve para profundizar en su proceso creativo, una faceta menos conocida por el gran público.
Se dice que Francisco Salzillo tenía la capacidad de parar el tiempo. Su obra abarca todo tipo de géneros (desde relieves, imágenes de altar o pasos procesionales) y parte de ella puede disfrutarse hasta el 23 de agosto gratuitamente en las salas de exposiciones del Palacio de Villena, del Museo Nacional de Escultura, que tiene sede en Valladolid. Desde su creación, en el año 1933, el museo ha mostrado su interés por contar con las obras del artista murciano, y ahora se ha conseguido recopilar una muestra pequeña, de 26 obras, pero de valor incalculable. Se ha hecho posible gracias a las distintas instituciones, , tanto públicas como privadas, procedentes de Murcia, Castilla-La Mancha y Castilla y León.Todas ellas buscan dar una visión renovada de uno de los nombres más esenciales del arte hispano.
La exposición se divide en seis salas que atienden a diversidad de formatos, ya que la muestra incluye desde pequeños bocetos a grandes tallas cargadas de movimiento, expresión y sentimiento. Uno de los puntos esenciales de la exposición puede verse en la primera sala, que recoge el proceso más creativo de Salzillo, la faceta menos conocida del artista. En ella se encuentran esculturas como 'Santa Ana enseñando a leer a la virgen'. También diversos bocetos de tamaño pequeño como los de San José con el niño.
La segunda sala, que contiene obras como 'Virgen de la leche' o 'El Cristo de la agonía', recoge la capacidad del autor de detener el tiempo y capturar el momento.
Todo ello hace que su obra sea muy diversa. Destacan los relieves, pasos procesionales, imágenes para altar y de devocionario.
Salzillo, conocido por ser bisagra del Barroco español al Neoclasicismo o incluso Rococó, tuvo una gran aceptación fuera de su Murcia natal. El éxito de su obra se debe en parte a su formación (era un gran pintor también), a su creatividad fruto de las influencias francesas e italianas, a lo que se unió la aportación a su carrera del dramatismo presente en la escuela castellana del Barroco, de la que también bebió. Esta mezcla única no se puede entender sin prestar atención a sus orígenes y a su trabajo creativo. Hijo de un competente escultor napolitano afincado en Murcia y heredero de las experiencias de maestros anteriores como Dupar o Bussy, Salzillo exhibirá a lo largo de su trayectoria una gran creatividad. Por otro lado, esta exposición sirve para profundizar en su proceso creativo, una faceta menos conocida por el gran público.
Se da la circunstancia de que es la primera vez en casi dos décadas que se juntan las obras de Salzillo pertenecientes al Museo Nacional de Escultura. Fue en 2007 y en el Museo Salzillo de Murcia, cuando se vio la última gran muestra dedicada al escultor murciano.
FUENTES:
https://www.rtve.es/noticias/20260506/exposicion-salzillo-valladolid-instante-detenido-museo-nacional-escultura/17056616.shtml
https://www.cultura.gob.es/mnescultura/exposiciones/ahora/salzillo.html
Salzillo. El instante detenido
Del 05.05 al 23.08.26 | Entrada gratuita | Palacio de Villena. ( Valladolid)
Martes a sábados, de 10:30 a 14:00 h y de 16:00 a 19:30 h | Domingos y festivos, de 10:30 a 14:00 h.
** No sé de qué me sonaba Salzillo, supongo que de las clases con Helena en el instituto, como casi todos los nombres de los artistas importantes. Como quedé con Elena para comer juntas y vernos, busqué las exposiciones que había en Valladolid y vi esta y me interesó mucho. Elena no me pudo acompañar por tenía que ir a su pueblo. Es una exposición pequeñita, pero las esculturas son magníficas, no te cansas de mirar. Y en esas estaba, cuando se me acercó una de las señoras que están en las salas y me explicó detalles que me hicieron apreciar mucho mejor lo que estaba viendo. Un final de tarde extraordinario para este día de viaje de vuelta.
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