En Cuatro clavos, el jurado ha destacado la riqueza del lenguaje y la singularidad con que el poemario recurre a la simbología cristiana y a la tradición clásica para reflexionar sobre el dolor y el mal en el mundo contemporáneo. En sus poemas conviven con naturalidad lo cotidiano y lo metafísico, lo sublime y lo coloquial, en una obra que concibe también la escritura y el arte como formas de herida y crucifixión. Esta síntesis convierte un libro de profundas raíces clásicas en una obra plenamente integrada en la cultura de nuestro tiempo.
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