"EL SABER SE DEBE TANTO AL INGENIO COMO AL GUSTO."









viernes, 8 de marzo de 2013

LAS CHICAS YE-YE

Pronto, por  la mañana, casi casi dormida, decido de una vez, llegarme hasta el gimnasio. Cuando estaba cambiándome somnolienta todavía, irrumpen, con una gran algarabía y  la adrenalina que se les escapa por los poros, un grupo de mujeres. Algunas con mucha prisa, corren a las duchas, el resto abre despacio las taquillas y charla que te charla empiezan a sacar sus cosas. Es un grupo heterogéneo, las hay jóvenes y menos jóvenes, maduritas y mayores. Las jóvenes se pasean con tranquilidad, les gusta verse reflejadas en el espejo, no miran a nadie, esperan que las miren. Las otras que están a lo suyo, a arreglarse y marchar pitando; ya han asumido su condición, saben que con la edad, todo cae porque, las hormonas, que hasta no hace mucho las habían mantenido en la lozanía, empiezan a relajarse y a dar la lata. Es aspero ver como se gana volumen y  notar como casi nada está ya en su sitio; pero todavía guardan ese punto de coquetería que les hace acudir a fajas que meten, medias que empinan, sostenes que redondean. Las que ya han superado esta etapa dan menos importancia a la estética y vienen al gimnasio para mantener los músculos firmes y evitar que se empiecen a descolgar las carnes y que todo se vaya haciendo pellejinas. Las dos o tres más mayores, lo único que les preocupa es fortalecer los huesos para que no se conviertan en puro cristal y pasar un rato. Las fajas que llevan no son para meter nada, sino para ayudar a que la columna se aguante.

Y yo que veo este cuadro de “Gracias” y que estoy en una edad intermedia todavía, empiezo a tomar nota, por aquello de las barbas y el remojo.


2 comentarios:

Anónimo dijo...


Opino que cada edad tiene sus cosas buenas, a mí me encanta cuando acudo a la piscina cubierta y en la ducha común encuentro una señora de 80 años de carmes blancas y redondeadas que más tarde convierte en un ritual impregnar su cuerpo de crema hidratante , con una dignidad y na tranquilidad fruto de su experiencia y su tiempo libre. Y de remate acude todos los días sin falta arrastrando su carrito con sus cosas y viniendo andando sea invierno ó verano.
Yo firmo por conseguir eso.
Blanca y Radiante.

Covadonga dijo...

Yo también lo firmo, y creo que todas. Y sí, da gusto verlas, son lecciones de vida. Saludos.