Hoy, me he despertado pronto. Enseguida, me he dado cuenta de que, es el primer día.
Hoy, ya no va a ser nunca como ayer ni como ningún día de los que precedieron.
Hoy, no sé lo que ya no soy, lo que he perdido, lo que no seré más.
La edad es lo que tiene que, hay momentos en los que se acumulan las rozaduras. No sé en qué círculo se entra que no tiene fin y no se sabe salir.
Tal vez, la monotonía nos vuelve tardos o la confianza, el cansancio, la torpeza nos hacen vulnerables.
He visto muchas. Uno no piensa en que la gracia le llegue, hasta que se da cuenta de que ya es demasiado tarde.
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