"EL SABER SE DEBE TANTO AL INGENIO COMO AL GUSTO."









domingo, 18 de diciembre de 2011

SESIÓN MATINAL - NADER Y SIMIN, UNA SEPARACIÓN


Nader y Simin, una separación,  Oscar a la mejor película extranjera.


Desde que se estrenó Nader y Simin, una separación, tenía la intención de ir a ver esta película, por la historia, además  de que ha sido ampliamente premiada en la Berlinae de este año. Entre unas cosas u otras, han ido pasando las semanas y la quitaron del horario comercial, así que no he tenido más remedio que ir a verla en sesión matinal, a las 11.50h. Apetecía poco meterse en una sala de cine esta mañana soleada pero fría de diciembre, pero era hoy y a esta hora o tal vez nunca.
A la luz del sol del mediodía, el cine parece diferente, el público también lo es. El vestíbulo estaba lleno de niños que reían y corrían cerca de una de las taquillas; sus padres charlaban en corros y de vez en cuando ponían un poco de orden en tanto alboroto. En la otra taquilla, una exigua cola,  principalmente de  mujeres, esperábamos para sacar las entradas. Delante de mí, había dos mujeres que charlaban animadamente y detrás, una señora con porte esperaba su turno con cierta impaciencia, la taquilla estaba cerrada. Ellas pidieron para Una separación, dijeron que iban a tomar un café y entraron. Yo pedí para Nader y también fui a tomar un café para hacer tiempo;  habíamos llegado antes fiándonos del horario del periódico que la anunciaba a las 11.30h.Tomé el café calentito y subí a la sala. Solo estaba la señora con porte;  me senté en la fila de delante  de ella, dejando libre la butaca del pasillo. Llegaron las dos señoras de la taquilla que continuaban con su amena charla. La señora que hablaba lo hacía lo suficientemente alto como para que nos enterásemos de lo que decía: hablaba de los más que frecuentes problemas de trabajo, de que ciertos comportamientos de los compañeros le sorprendían. La otra señora la escucha y al final la primera concluyó que probablemente, era ella la que no entendía nada y se lamentaba de no  saber actuar delante de tales conductas.
Poco a poco, fueron llegando otras señoras - siete estuviemos en la sala-, la última fue una señora mucho más mayor que utilizó el elevador para salvar el tramo de escaleras que daban a la sala. Llegó acompañada de un señor que enseguida se marchó. Le ofrecí el asiento que estaba libre a mi lado en el que había puesto mi abrigo. La señora agradecida aceptó el ofrecimiento que le evitaba subir más escaleras, se acomodó en la butaca e intercambiamos unas cuantas palabras de cortesía.
Las señoras de delante seguían charla que te charla. La que siempre hablaba le preguntó por una parada de metro y si recordaba si la salida a la calle más cercana del sitio donde quería ir, era la de la cabecera o la de la cola del metro. La otra le dijo que no se acordaba. ¡Qué insistencia! -pensé-, si cuando llegue lo verá…

– Bueno, pues  ya preguntaremos por allí, la otra chica con la que voy a ir también está ciega, alguien  nos ayudará.

 Me quedé planchadísima. Claro, por eso tanta insistencia…

Las luces se van apagando. Arranca la banda sonora.

– ¿Ya empieza?
– Sí.

La película cuenta como la vida de Nader y Simin, un joven matrimonio iraní, se va ir enredando de manera insospechada y hasta unos niveles desconcertantes, tras decidir separarse. Una contratación precipitada, una primera mentira de la persona que se encarga de cuidar al padre de Nader enfermo de alzheimer, desencadenan un torrente de acontecimientos en los que ninguno  de los implicados obra con transparencia y ninguno saldrá indemne. El caso adquiere tales dimensiones que el comportamiento de los mayores afectará a la niña y a la adolescente, hijas de los involucrados, que sufren también ante la situación. Como telón de fondo y haciendo que todo sea mucho más complicado, las restrictivas leyes islámicas que rigen hasta los aspectos más cotidianos e intímos de las personas en ese país musulmán.

Después de algo más de dos horas de película...
– ¿Ya está? ¿Ya se ha terminado?
– Sí, sí.

Salimos todas, sin prisas.

Durante la película, realicé que era la primera vez que me encontraba en el cine con una persona ciega, me quedé unos segundos un poco pensativa  porque ¿qué puede hacer una persona ciega en el cine que son imágenes en movimiento?  ¡Cuánto mérito el de esta mujer! Pero enseguida encontré respuesta, pues ¡qué va hacer!, ¡qué tontería!,  seguir el audio e imaginarse la historia, igual que si alguien se la contara o ella la leyera, lo mismo que hacemos nosotros,  los videntes, cuando vamos conformando historias y personajes a través de las palabras de las líneas de un libro o cuando escuchamos un cuento porque, para imaginarnos una fábula, solo necesitamos creatividad, invención y fantasía.


Nader y Simin, una separación.

Director: Asghar Farhadi.
Reparto: Sareh Bayat, Sarina Farhadi, Leila Hatami, Kimia Hosseini, Shahab Hosseini, Babak Karimi, Peyman Moaadi, Ali-Asghar Shahbazi, Shirin Yazdanbakhsh.
País: Irán. 2011
Duración: 123 min.

Premios:
2011: Globos de Oro: Nominada a mejor película de habla no inglesa.
2011: Festival de Berlín: Oso de Oro a la mejor película, Mejor actor, Mejor actriz.
2011: National Board of Review: Mejor película extranjera.
2011: Círculo de críticos de Nueva York: Mejor película extranjera.
2011: British Independent Film Awards: Mejor película extranjera.
2011: Independent Spirit Awards: Nominada a Mejor película extranjera.
2011: Satellite Awards: Nominada a Mejor película de habla no inglesa.



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