"EL SABER SE DEBE TANTO AL INGENIO COMO AL GUSTO."









miércoles, 5 de febrero de 2014

POE y Hop-Frog - VELÁZQUEZ y otros bufones de la Corte

No sabemos muy bien cómo pero, a veces, nos asaltan asociaciones. De repente, estás escuchando, leyendo o mirando algo y vienen al espíritu otras lecturas, otras conversaciones, otros paisajes que se hacen presentes y puestos así, unos al lado de los otros  toman un sentido más global.
Esto me pasó leyendo  el relato de Poe, Hop- Frog . De Poe, uno puede leer de una tirada todos los relatos o irlos leyendo a tandas, que es lo que estoy haciendo;  ya solo me quedan unos poquitos, y el resto… por releer.
Uno de los últimos que he leído es precisamente Hop-Frog, Rana saltarina, la historia de una persona que además de enano era tullido como su compañera Trippetta. Ellos vivían en la corte de unos grandes señores, como estuviera de moda en las Cortes Europeas de los S. XVI y XVII para entretenimiento de nobles y reyes.  En algunas ocasiones, estos enanos y deformes seres destacaron por su ingenio e incluso por su habilidad para las intrigas; aunque en general, eran blanco de las burlas y de los desaires de sus señores. Este caso  corresponde exactamente con la historia que Poe cuenta.
A medida que la iba leyendo, me venían a la memoria  los cuadros que Velázquez pintó a los enanos y bufones de la Corte de los Austrias. Los pintó sobre fondos neutros, con ropajes, que en sus figuras, resultan extravagantes. Cabe recordar que también pintó, con fondo oscuro, a otros no reales seres. Sin embargo, para pintar  a los Erguidos Reales cubiertos de delicados y ricos brocados, eligió de su paleta luminosos  colores para estos fondos y aunque quedaba claro a quién se debía, ponderó de igual forma, a estos otros seres que para nadie hubieran merecido protagonizar unas telas; pero es que, incluso, los juntó a todos en  cuadros como Las Meninas,¡menudo atrevimiento!; es que Velázquez tenía cierto gusto por pintar la vida cotidiana de la Corte. No obstante, no cabe duda de que en los cuadros de Velázquez, todos están donde tienen que estar y a cada cual, lo suyo.
En el relato de Poe, sin embargo, la cosa acaba como el rosario de la aurora para los que se creen superiores sobre los demás por la posición social que ocupan. Esta prepotencia de algunas personas, a  Poe, le daba cien patadas y construye un relato en el que hace que los súbditos más menospreciados arremetan contra los que gobiernan de forma tiránica y sin respeto por la dignidad de sus súbditos, sean quienes sean. Además, el relato le sirve a Poe para remarcar un contraste entre aquellos que están deformes de nacimiento, pero poseen una mejor y más alta calidad humana y los ricos, que tienen deformados tanto sus cuerpos pero, en su caso, por  gula y ociosidad, como su moral.
Esta, como otras de sus historias, es la forma que eligió Poe de vengarse, probablemente de sus editores que se aprovechan de él, al no valorar sus relatos en función de la calidad de los mismos, por lo que los ingresos que le proporcionaban sus escritos, no contribuyeron a aligerar sus penurias económicas, o de salud ni por su puesto a superar  su mayor 'debilidad': el alcohol.
Tampoco está demás recordar que Poe se granjeó enemistades porque fue  un tipo  un poco  irónico y desabrido; 'cualidades' que algunos no le perdonaron; entre ellos, Rufus Griswold que incluso  lo difamó después de su muerte con lo que contribuyó, sin querer, a crear esa imagen de escritor maldito que tanto atrajo, por otra parte, a Baudelaire.
Lo curioso del caso es que Poe creyó siempre que la  amistad  de Rufus Griswold era sincera  por  lo que le nombró su albacea literario y le confió la edición definitiva de sus obras.
Nada más lejos de la realidad, ya que el tal Rufus obraba una venganza callada al estilo de las que el propio Poe había narrado en sus relatos.


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