lunes, 13 de septiembre de 2021
Simone Weil
viernes, 10 de septiembre de 2021
miércoles, 8 de septiembre de 2021
martes, 7 de septiembre de 2021
JUAN RAMÓN JIMÉNEZ . SOLEDAD
SOLEDAD
En ti estás todo, mar, y sin embargo,
¡qué sin ti estás, qué solo,
qué lejos, siempre, de ti mismo!
Abierto en mil heridas, cada instante,
cual mi frente,
tus olas van, como mis pensamientos,
y vienen, van y vienen,
besándose, apartándose,
con un eterno conocerse,
mar, y desconocerse.
Eres tú, y no lo sabes,
tu corazón te late y no lo sientes...
¡Qué plenitud de soledad, mar solo!
de Diario de un poeta recién casado.
lunes, 6 de septiembre de 2021
LA MAIN DE MA MÈRE - MAURICE CARÊME
Je prenais la main de ma mère
Pour la serrer dans les deux miennes
Comme l’on prend une lumière
Pour s’éclairer quand les nuits viennent .
Ses ongles étaient tant usés,
Sa peau quelquefois sombre et rêche.
Pourtant, je la tenais serrée
Comme on le fait sur une prêche.
Ma mère était toujours surprise
De me voir prendre ainsi sa main.
Elle me regardait, pensive
Me demandant si j’avais faim.
Et, n’osant lui dire à quel point
Je l’aimais, je la laissais
Retirer doucement sa main
Pour me verser un bol de lait.
Maurice Carême.
domingo, 5 de septiembre de 2021
NICANOR PARRA
sábado, 4 de septiembre de 2021
martes, 31 de agosto de 2021
La lucha por la vida
Hoy he pensado en este cuadro y he establecido, sin querer, una correlación : a veces pasa esto mismo en la vida, que el cuerpo se enemista con el propio cuerpo y se entabla una lucha de titanes: la vida lucha para la vida, la vida lucha para ganar vida porque, en esta lucha, el premio es vida, es más vida.
Los psicoanalistas dicen que este cuadro representa una alegoría sobre la melancolía por el paso del tiempo. Yo que lo veo cruel y sanguinario, feroz, una fuerza incontrolada que mana de muy adentro, la bestia; me cuesta un poco concretar esa metáfora.
Goya pintó este cuadro a orillas del Manzanares, en su Quinta del sordo; es parte de sus Pinturas Negras, seres deformes, primarios, de una rudeza inigualable. Se me congela el alma ante la realidad y brutalidad de estos hombres en blanco y negro. Y, al lado de estos hombres, un dios en color, que no se retrae ante el rojo de la sangre: Crono, Saturno, consumando el parricidio por no haber sido capaz de dominar sus miedos. Goya lo sabía y dejó que quedara resaltado para siempre en las paredes de su casa.
domingo, 1 de agosto de 2021
miércoles, 28 de julio de 2021
ROBERTO CALASSO
Roberto Calasso (Florencia 1941- Milán 2021) fue presidente y director literario de Adelphi, una de las editoriales de mayor prestigio internacional.
En Anagrama publicó La ruina de Kasch, Las bodas de Cadmo y Harmonía, Ka, K., El rosa Tiepolo, La Folie Baudelaire, El ardor, La actualidad innombrable y El Cazador Celeste, que forman parte de un vasto y ambicioso work in progress. Estos libros, que pueden leerse de modo independiente y que a la vez conforman una unidad coherente de pensamiento y visión, constituyen una de las obras literarias más importantes de nuestro tiempo.
Ratifican, así, el temprano juicio de Leonardo Sciascia: «Sus obras están destinadas a no morir. Calasso es uno de los pocos grandes escritores que tenemos.»
Asimismo ha publicado, también en Anagrama, los valiosos ensayos Los cuarenta y nueve escalones, La literatura y los dioses, Cien cartas a un desconocido, La marca del editor y Cómo ordenar una biblioteca.
miércoles, 21 de julio de 2021
Museo Thyssen Madrid
Colección Permanente
El Caballero de Carpaccio
El Caballero de Carpaccio
Tras finalizar la restauración de Joven caballero en un paisaje de Vittore Carpaccio (c.1505), una de las obras más emblemáticas del museo, se muestran los resultados del trabajo realizado en una instalación especial, en la misma sala 11 de la colección permanente donde se han llevado a cabo esos trabajos, de cara al público, a lo largo del año 2020 y parte de 2021.
El cuadro restaurado se presenta junto a un vídeo que explica e ilustra la intervención realizada y los resultados obtenidos gracias al estudio técnico que acompaña a toda restauración, recogidos también en una publicación monográfica. Los análisis de materiales, las radiografías y reflectografías junto a otras herramientas de investigación han permitido estudiar en profundidad la pintura para conocer con detalle, por un lado, el proceso creativo del artista y su método de trabajo, y por otro, obtener la información necesaria para acometer la restauración con el máximo rigor y respeto hacia la obra.
Esta ha consistido, en primer lugar, en la estabilización del soporte del cuadro, consolidando zonas frágiles de la capa pictórica. Se ha eliminado también la capa de barniz envejecida y amarilleada que cubría la superficie, alterando por completo el efecto lumínico y las combinaciones cromáticas creadas por el pintor. Además, se ha llevado a cabo la restauración del marco que realza y protege a la pintura. Todo ello ha permitido recuperar la correcta lectura del cuadro, tal y como fue concebido por su autor, y ayudar a que esta obra maestra de la pintura perdure en el tiempo en las mejores condiciones de conservación posibles.
https://www.museothyssen.org/exposiciones/caballero-carpaccio-restauracion-estudio-tecnico
Georgia O’Keeffe
El museo presenta la primera retrospectiva en España de Georgia O’Keeffe (1887-1986). A través de una selección de aproximadamente 90 obras, el visitante puede sumergirse en el universo pictórico de esta artista, considerada una de las máximas representantes del arte norteamericano del siglo XX.
La exposición es un recorrido completo por la trayectoria artística de O’Keeffe, desde las obras de la década de 1910 con las que se convirtió en una pionera de la abstracción, pasando por sus famosas flores o sus vistas de Nueva York -gracias a las que fue encumbrada como una de las principales figuras de la modernidad de su país-, hasta las pinturas de Nuevo México, fruto de su fascinación con el paisaje y la mezcla de culturas de este remoto territorio.
Georgia O’Keeffe ha sido organizada por el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, el Centre Pompidou y la Fondation Beyeler con la colaboración del Georgia O’Keeffe Museum de Santa Fe, Nuevo México. Después de recalar en Madrid, la muestra viaja a París y Basilea.
Tesoros de la colección de la familia Thyssen-Bornemisza
Tesoros de la colección de la familia Thyssen-Bornemisza
Como parte de la celebración en 2021 del centenario del barón Thyssen, el museo reúne en sus salas una selección de veinte obras pertenecientes a la colección de Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza antes de que esta se dispersara entre sus herederos y de la instalación de la mayoría de sus pinturas en el palacio de Villahermosa, actual sede del museo.
Para esta ocasión, se han elegido diez piezas de altísima calidad, de orfebrería alemana y holandesa de los siglos XVI y XVII; dos esculturas del renacimiento italiano y alemán; tres espectaculares tallas en cristal de roca del barroco italiano; cuatro óleos de diversas escuelas artísticas del siglo XVII y un extraordinario baúl de viaje, con sesenta y seis accesorios en su interior, del siglo XVIII alemán.
https://www.museothyssen.org/exposiciones/tesoros-coleccion-familia-thyssen-bornemisza
martes, 20 de julio de 2021
Ida Applebroog. Marginalias
Su posicionamiento feminista, su propuesta del objeto como elemento performativo y la diversidad material de su obra son los pilares de una práctica que comenzó en su época de estudiante en el Art Institute of Chicago, entre 1965 y 1968. Tras aquel intenso y enriquecedor periodo, Ida Applebroog se trasladó a San Diego, California, con su marido y sus cuatro hijos. Fueron años difíciles que desembocaron en una depresión profunda y, en última instancia, en una crisis nerviosa que la llevó a ingresar en 1969 en el Mercy Hospital de San Diego. Si bien fueron tres largos meses de oscura convalecencia, le permitieron una introspección que le ayudó a perfilar su verdadera identidad y, en definitiva, a confirmarse como artista. Ida se liberó de su apellido de casada —Horowitz— y de soltera —Applebaum— y concibió un nuevo apellido, Applebroog, como parte de ese proceso de resignificación de su yo.
La presente retrospectiva toma como punto de partida el amplio conjunto de dibujos a tinta, acuarela y lápiz que realizó en el Mercy Hospital como parte de su terapia de recuperación. Tras su paso por el hospital, la artista dibujó sus genitales a diario durante dos meses, una serie de obras que reinterpretaría más tarde en la instalación Monalisa (2006-2009). Fue en los años a caballo entre las décadas de 1960 y 1970 cuando Applebroog esbozó las directrices que vertebrarían todo su trabajo posterior. De forma para ella todavía inconsciente en ese momento, se alineó con el intenso activismo feminista contemporáneo que se convertiría en uno de los ejes fundamentales de la práctica artística de la década de 1970. De regreso a Nueva York, donde hoy todavía reside, en 1976 se asoció y participó de forma activa —junto a Mimi Shapiro, Lucy Lippard o Mary Miss, entre otras— en el colectivo feminista Heresies; posteriormente, en 1992, se uniría al Women’s Action Coalition (WAC).
Entre 1969 y 1973 realizó un conjunto de esculturas en diversos materiales que supuso el germen de conceptos, prácticas y plásticas que desarrollaría en los años sucesivos. La mayoría de ellas son piezas performáticas a escala humana que invitan a ser transitadas y experimentadas. El conjunto está hoy desaparecido pero se conserva un buen archivo técnico y fotográfico que se muestra parcialmente en esta exposición.
Algunas de estas primeras esculturas abstractas —las realizadas con pergamino— experimentaron una drástica reducción de escala y una evolución orgánica en una serie de pequeños teatros (stagings) tridimensionales caracterizadas por lo narrativo, la incorporación del texto, y la disgregación de los límites entre lo público y lo doméstico. Tanto sus stagings como su primera película It’s No Use Alberto (1978) fueron el caldo de cultivo de uno de sus proyectos más destacados y personales, los Performance Books, tres series de libros de artista publicados entre 1977 y 1981: Galileo, Dyspepsia y Blue Books. Las viñetas que se repiten aparentemente sin sentido en las páginas de estos libritos delatan a Applebroog como una admiradora del teatro de Beckett, con quien comparte la herramienta del humor y lo absurdo para desenmascarar con crudeza las lacras atemporales de la sociedad.
A partir de los primeros años de la década de 1980, Applebroog abandonó esta escala más intimista para trabajar con papel y lienzos de formato mayores, como Everything Is Fine (1990-1993), Variations on Emetic Fields (1990) o Tattle Tales (1992-1994), que pueden ser entendidos como obras individuales pero también como grandes instalaciones. Estas obras se convierten en un soporte más que permite a la artista incidir con gran lucidez, y sin falta de ironía, en las fatalidades humanas. La artista juega y confunde al espectador: por un lado, le obliga a mantener la distancia a través de distintos recursos como marcos ilustrados o telones interpuestos, y por otro le obliga a transitar por las instalaciones o lo identifica sutilmente en escenas domésticas cercanas.
El trabajo de Ida Applebroog se ha mostrado en documenta 8 (Kassel, 1987) y dOCUMENTA 13 (Kassel, 2012). Asimismo, ha sido objeto de exposiciones individuales en el Institute of Contamporary Art (Miami, 2016), en el Brooklyn Museum (Nueva york, 1993), en el Irish Museum of Modern Art (Dublín, 1993), en el Contemporary Arts Museum (Houston, 1990) o en el Whitney Museum of American Art (Nueva York, 1978), entre otros.
Trilogía marroquí 1950-2020
Trilogía marroquí 1950-2020
Trilogía marroquí 1950-2020 articula un diálogo visual que refleja la producción artística en tres momentos históricos, desde la independencia hasta el presente, a través de una selección significativa de piezas que muestran la diversidad de iniciativas, la vitalidad de los debates artísticos y los intercambios interdisciplinares en Marruecos.
Esta exposición se inscribe en uno de los ejes programáticos del Museo, la investigación decolonial. Constituye una primera tentativa de ampliar el foco de estos análisis dirigiendo la mirada a la orilla sur del Mediterráneo, cuna de la civilización occidental. Y, de manera más específica, a Marruecos, un país milenario que dista apenas 14 kilómetros de España.
La muestra ha sido organizada en el marco del programa de cooperación cultural entre España y Marruecos en el ámbito de Museos, promovida por la Fundación Nacional de Museos del Reino de Marruecos y el Ministerio de Cultura y Deporte del Gobierno de España, en colaboración con Mathaf: Arab Museum of Modern Art de Qatar. Trilogía marroquí 1950-2020 ofrece un relato de las experiencias artísticas en Marruecos desde mediados del siglo XX centrándose especialmente en tres centros urbanos, Tetuán, Casablanca y Tánger. Las obras expuestas, producidas entre 1950 y 2020, junto con los documentos de archivo, describen una trayectoria histórica de profusa efervescencia cultural.
En este recorrido se muestra la diversidad de las expresiones artísticas del Marruecos moderno, poniendo de relieve las figuras destacadas de cada época, desde la transición a la independencia (1950-1969) y los denominados Años de plomo (1970-1999) hasta la actualidad (2000-2020).
Tras cuarenta años de protectorado francés y español, el primer periodo abarca una fase extremadamente agitada, que se extiende desde los años de la independencia hasta 1969, durante la cual el campo artístico se articula en torno a los debates suscitados por la aparición de la corriente nacionalista y la imperiosa construcción de un discurso identitario. Estos dos aspectos constituirán el trasfondo conceptual de la modernidad artística marroquí durante las décadas de 1960 y 1970. El planteamiento de estos artistas consistía en cuestionar el academicismo artístico tradicional transmitido a través de la enseñanza del arte en Marruecos.
Después de estudiar y formarse en las principales capitales artísticas del mundo, la primera generación de artistas marroquíes se impregnó de los debates teóricos entonces en boga a escala internacional. Posteriormente adoptaron la abstracción como modo de expresión adecuado para dar cabida a sus reivindicaciones nacionales y a sus ansias identitarias.
De este modo, muchos artistas que habían iniciado su andadura en las escuelas de arte locales consumaron una ruptura radical con el acervo académico adquirido durante su formación en Marruecos para proseguir sus estudios en Europa y Estados Unidos. Tras su regreso a Marruecos, artistas como Mohamed Melehi, Mohamed Chabâa junto a Farid Belkahia, Mohamed Hamidi, Mohamed Ataallah y Mustapha Hafid transformaron profundamente la educación artística marroquí en la Escuela de Bellas Artes de Casablanca, que poco después impulsó la apertura a la modernidad con proyectos que combinaban la artesanía con formas artísticas innovadoras.
Al mismo tiempo, la ciudad de Tánger se convirtió en un centro cosmopolita y un lugar de encuentro para la generación beat. De la relación de Mohamed Choukri con ese entorno surgió uno de los relatos autobiográficos más descarnados de las letras marroquíes. En la misma época, la revista Souffles, dirigida por el poeta Abdellatif Laâbi, abrió el debate sobre la historia y las nuevas realidades sociales. Esta publicación, que nació como reacción a la represión armada de la revuelta estudiantil de 1965, muy pronto pasó a ser una caja de resonancia del discurso crítico y la acción política.
En la segunda etapa, años de grandes conflictos internos, surge una constelación de publicaciones alternativas, festivales y bienales a menudo independientes. La voz de la disidencia, especialmente activa en la literatura, la poesía y el teatro, se difunde mediante la revista Souffles hasta su prohibición en 1972 y, a partir de entonces, en Intégral y Lamalif. Durante este periodo aparece también un arte no académico, no intelectualizado, cuyos representantes son hombres y mujeres autodidactas vinculados a una dinámica artística viva, como es el caso de Chaïbia Talal y Fatima Hassan.
A finales de la década de 1980, una nueva corriente contemporánea empieza a asentarse en el panorama artístico marroquí con nuevos planteamientos artísticos. Esta dinámica cristalizará durante los años noventa con artistas como Mohamed El Baz, Mounir Fatmi e Yto Barrada, entre otros.
En los últimos años de la década de 1990, Marruecos vive su transición democrática, durante la cual se manifiestan algunos signos de apertura en el panorama mediático. La última etapa de la exposición, que abarca de 2000 a 2020, muestra la obra de una generación de jóvenes artistas que rompen con el pasado en el plano formal, técnico, simbólico y político del arte. Esta generación frecuenta espacios alternativos donde los creadores entablan contacto al margen de los circuitos convencionales. En ella hay, además, una importante presencia de mujeres artistas que en sus obras plantean, a menudo, una reflexión crítica en torno a la identidad femenina en el contexto específico de la sociedad marroquí.
Cada uno de estos periodos, con sus tendencias formales, sus cuestiones ideológicas y sus accidentes históricos, ha propiciado el surgimiento de gestos significativos para las siguientes generaciones. La exposición Trilogía marroquí 1950-2020 representa un estudio del patrimonio artístico de Marruecos desde la posindependencia y un análisis de la producción contemporánea. A través de la diversidad de formas de representación se afirma el papel activo del arte, en sus múltiples manifestaciones, con respecto al individuo y a la sociedad, más allá de cualquier idea de centralidad ideológica o moralizante. Lo que el arte nos enseña es la posibilidad de dar sentido, de imaginar la justicia, en busca del progreso cultural, social y humano contemporáneo. Este segmento de la historia de Marruecos puede ayudar a comprender su presente y a reflexionar sobre su futuro.
La muestra incluye obras de los siguientes artistas y cineastas: Mohamed Abouelouakar, Etel Adnan, Mohamed Afifi, Malika Agueznay, Mustapha Akrim, Ahmed Amrani, Mohamed Ataallah, Yassine Balbzioui, Yto Barrada, Farid Belkahia, Fouad Bellamine, Baghdad Benas, Hicham Benohoud, Ahmed Bouanani, Mustapha Boujemaoui, Mohamed Chabâa, Ahmed Cherkaoui, Mohamed Choukri, Hassan Darsi, Bachir Demnati, Mostafa Derkaoui, Mohamed Drissi, Moulay Ahmed Drissi, André Elbaz, Mohamed El Baz, Khalil El Ghrib, Badr El Hammami, Touhami Ennadre, Safaa Erruas, Ali Essafi, Ymane Fakhir, Mounir Fatmi, Jilali Gharbaoui, Souad Guennoun, Mustapha Hafid, Mohamed Hamidi, Mohssin Harraki, Fatima Hassan, Soukaina Joual, Mohamed Kacimi, Maria Karim, Leila Kilani, Faouzi Laatiris, Miloud Labied, Mohammed Laouli, Randa Maroufi, Najia Mehadji, Mohamed Melehi, Abderrahman Meliani, Houssein Miloudi, Mohamed Mrabet, Sara Ouhaddou, Rachid Ouettassi, Bernard Plossu, Karim Rafi, Mohamed Larbi Rahhali, Younes Rahmoun, Abbas Saladi, Tayeb Saddiki, Chaïbia Talal, Latifa Toujani.
N.B. He puesto este cuadro porque a Santiago fue el que más le gustó. Yo estaba un poco cansada y no le presté mucha atención. Luego, lo estuvimos viendo juntos al detalle y me pareció magnífico.
https://www.museoreinasofia.es/exposiciones/trilogia-marroqui













