"EL SABER SE DEBE TANTO AL INGENIO COMO AL GUSTO."









domingo, 29 de agosto de 2010

DE VUELTA A CASA

Ya estamos de vuelta. Ahora que la retina se va acostumbrando de manera paulatina al gris del asfalto y las imágenes vuelven a ser las habituales aunque las recibo con cierta extrañeza, recuerdo con unas gotas de nostalgia, los días pasados en un entorno y en compañías ciertamente diferentes.

Las vacaciones son no tener horario, las prisas se acaban y los pequeños gestos cotidianos retoman su protagonismo. De entre todos, recuerdo con un regusto placentero los despertares: las esbeltas siluetas de las golondrinas y su frenético vuelo; el piar de los gorriones cerca de la ventana muy de mañana cuando los primeros rayos de sol se cuelan sigilosos por las rendijas de la persiana;  el divino aroma a azúcar, esencia de anís o de limón de los bollos y pastas  de la panadería de Mari Juli y Elías y que, al abrir la ventana, inunda la casa y  te echa a la calle porque, el único afán es bajar las escaleras y comprar pan todavía caliente o cualquier tipo de dulce para el desayuno, cada día uno diferente, porque hay variedad: caracolas, tortas de leche, ensaimadas, rosquillas fritas, tortas de chicharrones, magdalenas, herraduras y conchas rellenas de cabello de ángel, galletas maría de nata, ...

Ahora que ya estamos de vuelta y que los sonidos, los olores, las imágenes y las gentes son… las que eran, las de siempre, me digo que las prisas, la merma de horas de luz, el tráfico o cualquier otra excusa no me impidan inventar, rebuscar y disfrutar de momentos también especiales para emular estos otros tan agradables.

Dejémonos sorprender por el otoño.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Al leer este escrito posvacacional,entran ganas de escaparse de la ciudad e ir algun lugar parecido para impregnarme de su olor, de su sonido, de ver su panorama,la bella naturaleza que da un pueblo sea cual sea, que este fuera de donde vivo.
Soy consciente que soy de ciudad, que la nacesito, no se si por costumbre o porque realmente este mejor que en un pueblo. Pero lo que si estoy segura es: No podria estar en un pueblo muchos dias, me cansaria y me aburriria.
Necesito la vida de la ciudad, por su versatilidad, su grandeza, y las posibilidades que hay en cuanto a diversión.
Referente a la estación que viene, seguro que este otoño sera magnifico.

Covadonga dijo...

No pretendía plantear el tema como una dicotomía. Aquí también escucho a los pájaros, a los grillos y huelo a magnolia por las noches. Saludos.