Un diálogo intergeneracional entre Joan Miró y artistas como Louise Bourgeois, Helen Frankenthaler, Lee Krasner, Arshile Gorky, Alice Trumbull Mason, Jackson Pollock o Mark Rothko, entre muchos otros, y muestra cómo sus prácticas creativas se enriquecieron mutuamente y contribuyeron al desarrollo del arte del siglo XX.
La exposición mostrará el diálogo artístico a través del cual Miró interactuó con sus colegas americanos, con una selección de más de 130 obras de colecciones americanas y europeas, así como del propio fondo de la Fundació Joan Miró, tanto de Miró como de una gama de artistas de diferentes generaciones:
A través de este intercambio, la exposición reconfigurará la comprensión del lugar que ocupa la obra de Miró en la historia del arte: el foco habitual sobre Francia se desplazará, y Estados Unidos se situará como un eje central en su evolución artística. Esta nueva narrativa no solo revisitará el legado de Miró, sino que también destacará la relevancia de muchas mujeres artistas de la época. Estas creadoras fueron esenciales en la redefinición del arte contemporáneo, ya sea como referentes para otros artistas o como protagonistas de corrientes innovadoras como la pintura gestual, la abstracción y la pintura de acción.
En el centro de Miró y los Estados Unidos se situará el periodo determinado por las dos retrospectivas de Miró en Nueva York, en 1941 y 1959, y las siete visitas que el artista hizo a Estados Unidos entre 1947 y 1968, que le permitieron extender conexiones que se remontaban a amistades formadas en la década de 1920 hasta un compromiso continuo que llegó hasta el final de su vida. Está coorganizada con The Phillips Collection (Washington), y podrá verse en The Phillips Collection (Washington) del 21 de marzo al 5 de julio de 2026.
** Miró no es mi pintor preferido, repite mucho sus motivos, abusa del negro y de las chorreras, sin embargo fui a ver esta exposición por los demás artistas que la componían. Había mucha gente y no era muy cómodo ver bien las obras, pero fue interesante. Allí aprendí que algunos de estos artistas americanos estaban muy lejos de la imagen de artistas bohemios y pobres del París de las vanguardias ya que venían de familias acomodadas, que se conocían entre ellos porque estudiaron en dos centros importantes la Liga de Estudiantes de Arte de Nueva York y la Escuela de Diseño de Nueva York, y luego se empaparon de las vanguardias europeas en museos y galerías y desarrollaron estilos propios que definieron el arte moderno americano y que, a Peggy Guggenheim no se le escapó sus creaciones. El edificio es muy agradable y las vistas son muy bonitas.

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