"EL SABER SE DEBE TANTO AL INGENIO COMO AL GUSTO."









sábado, 1 de octubre de 2011

¿ÁGUILA O POLLO?


Érase una vez un hombre, que mientras caminaba por el bosque, encontró un aguilucho. Se lo llevó a su casa y lo puso en un corral, donde pronto aprendió a comer la misma comida que los pollos y a conducirse como estos.
Un día. un naturalista que pasaba por allí le preguntó al propietario por qué razón un águila, el rey de todas las aves y los pájaros, tenía que permanecer encerrada en el corral con los pollos.

- Como le he dado la misma comida que a los pollos y le he enseñado a ser pollo, nunca ha aprendido a volar- respondió el propietario-. Se conduce como los pollos, y por tanto, ya no es un águila.
-Sin embargo, insistió el naturalista, tiene corazón de águila y, con toda seguridad, se le puede enseñar a volar.

Después de discutir un poco más, los dos hombres convinieron en averiguar si era posible que el águila volara. El naturalista la tomó en sus brazos suavemente y le dijo: "Tú perteneces al cielo, no a la tierra. Abre las alas y vuela". El águila, sin embargo, estaba confusa no sabía qué era y, al ver a los pollos comiendo, saltó y se reunió con ellos de nuevo.

Sin desanimarse, al día siguiente, el naturalista llevó al águila al tejado de la casa y le animó diciéndole: "Eres un águila. Abre las alas y vuela". Pero el águila tenía miedo de su yo y del mundo desconocido y saltó una vez más en busca de la comida de los pollos.

El naturalista se levantó temprano al tercer día, sacó al águila del corral y la llevó a una montaña. Una vez allí, alzó al rey de las aves y le animó diciendo: "Eres un águila. Eres un águila y perteneces tanto al cielo como a la tierra. Ahora, abre las alas y vuela".

El águila miró alrededor, hacia el corral, y arriba, hacia el cielo. Pero siguió sin volar. Entonces, el naturalista la levantó directamente hacia el sol, el águila empezó a temblar, a abrir lentamente las alas y finalmente, con un grito triunfante, se  echó a volar alejándose en el cielo.




3 comentarios:

Anónimo dijo...

Quizás si que es cierto que a veces, rodeados por nuestro entorno y por la sociedad, no aprovechamos nuestras capacidades y no damos el máximo de nosotros.Un abrazo. Àlex

Anónimo dijo...

¡Qué texto tan bonito!, da mucha fuerza para seguir volando. Nuria

Anónimo dijo...

Me ha gustado la reflexión y he sacado mis conclusiones, pero en el mundo en el que vivimos, si vives creyendo que eres un pollo, y te conformas con ello, es improbable que te des cuenta de tu condición real y lo más improbable aún, es que alguien venga a ayudarte recordándote que eres un águila.
Quizás, debería haber más gente como el naturista, preocupados por las águilas que llevan vidas de pollo, aún que eso ya es un deseo casi imposible. Por ahora, he visto muy poca gente capaz hacer cosas tan importantes a cambio de nada. Joan.